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Mónica Rubio es la más reciente galardonada con el Premio Nacional de Ciencias Exactas. La astrónoma, formada en la Universidad de Chile y profesora titular de esa misma casa de estudios, ha trabajado en los más importantes observatorios del país y recientemente fue elegida vicepresidenta de una división de la Unión Astronómica Internacional. Obtuvo su licenciatura el 1976, y comenzó una carrera que la ha hecho acreedora de varios títulos y distinciones tanto en el país como en el extranjero.

Si bien reconoce que hacen falta determinación en cuanto a darle a la astronomía el lugar que se merece, la científica admite que “Chile no tiene una deuda con sus sitios de observación astronómica, todo lo contrario”. Al respecto explica que “la forma en la que los observatorios internacionales se instalaron en el país, inicialmente basados en los convenios firmados con la Universidad de Chile, han sido un exitoso modelo de desarrollo de lo que hoy llamamos “laboratorio natural” para poder hacer investigación de frontera con instrumentos de vanguardia en nuestro país. Eso ha permitido el desarrollo de la astronomía actual. En esos acuerdos, con la mirada académica de la U. de Chile, se reservó desde un inicio un 10 % del tiempo del uso de telescopios para los astrónomos que trabajaban en instituciones nacionales”.

“Un santuario natural puede echarse a perder si no lo cuidamos como debemos”

En esa misma línea, señala que “no hay deuda en este momento, pero sí sería importante mencionar que, hacia el futuro, cuando el 70% de la capacidad astronómica mundial se concentre acá, es muy importante proteger este recurso natural que son los cielos de Chile. Ahí sí que tenemos una tarea que asumir, porque si no controlamos la contaminación lumínica cerca de los observatorios del norte, la calidad del cielo de Chile se deteriora y eso sería lamentable”.

La nacida en Santiago es enfática en señalar su preocupación por el futuro de la astronomía mundial, que reconoce tiene su futuro en nuestro país. En un momento en que el país está viviendo cambios a nivel sociopolítico, económico y cultural, la científica apunta a la posibilidad de compatibilizar el desarrollo y la tecnología con una responsabilidad medioambiental y con la ciencia:

“El país ha crecido mucho, hay más población. Podemos hacer ambas cosas, mantener la limpieza de nuestros cielos e iluminar las ciudades, y con el nivel de desarrollo que tenemos creo que estamos en un buen lugar para compatibilizarlo. Es necesario tomar consciencia de que un laboratorio natural o un santuario natural puede echarse a perder si no lo cuidamos como debemos.”

La ciencia, Chile y la barrera del género

 

Rubio es sólo la tercera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias Exactas, y ella misma destaca que “el último premio que ganó una mujer fue hace sólo dos años atrás”, refiriéndose a la física Dora Altbir, quien, junto a María Teresa Ruiz, astrónoma galardonada en 1997, conforman este injustamente reducido grupo.

Como tercera mujer en obtener el Premio Nacional de Ciencias Exactas, y considerando la brecha de género que existe en esta área, ¿Cómo se puede fomentar la iniciativa desde colegios y universidades hacia la formación científica?

Creo que es muy importante el ejemplo, es decir, mostrar a las jóvenes y a las niñas que hacer ciencia es perfectamente posible, y que si no lo han pensado quizás es por ciertos prejuicios y la cultura que asigna estas carreras a un mundo masculino.

Yo, como he dicho en otras ocasiones, estoy convencida de que el talento y las capacidades no tienen género, y que las niñas que quieran dedicarse a la ciencia lo pueden hacer, y ya tienen varios ejemplos de que sí se puede lograr.

Uno de los mantras de la académica es que “las capacidades no tienen género”, y en ese sentido, apunta a la responsabilidad de los formadores de hacer esfuerzos conducentes a una mayor equidad de género en el área científica “y no separar a priori el interés de las alumnas del de los alumnos”. Rubio señala que son los cuerpos docentes quienes “deben incentivar y buscar los recursos para mostrar que hay muchas mujeres que están haciendo carrera en ciencia, ingeniería, tecnología y matemáticas, y buscar esos ejemplos para mostrar a sus alumnas”.

“Es muy importante que las profesoras y profesores tengan claro que es algo que hay que hacer ex profeso, sino vamos a replicar el modelo que estamos intentando cambiar. Por suerte, estamos cambiándolo de a poco, por ejemplo, hoy la matrícula en astronomía es casi de un 50 y 50 entre hombres y mujeres, lo que son excelentes noticias.”

 

Francisco Solís Monroy

Comunicaciones CUECH

 

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