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En el marco de la entrada en vigencia, el próximo 15 de septiembre, de la Ley 21.369 que regula el acoso sexual, la violencia y la discriminación de género en las instituciones de educación superior, la totalidad de las universidades estatales cuentan a la fecha, con políticas de Igualdad de Género y No Discriminación para disminuir las brechas en esta materia. Junto a lo anterior, se han implementado normas de prevención y sanción del acoso y la violencia y se desarrolló un Diagnóstico para evaluar el estado de las relaciones de género.

En Chile, el Mapa de la Equidad de Género del Ministerio de Educación del 2018 y los primeros estudios elaborados por la Comisión de Igualdad de Género del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), entre los años 2017 y 2019, confirman la prevalencia de estereotipos sexistas en el acceso a la universidad afectados por la permanencia de la división sexual del trabajo; la subrepresentación de mujeres en instancias de toma de decisión universitaria, y las dificultades en la promoción académica. Algunas de las cifras que arrojó en aquel entonces el estudio del CRUCH, mostró la prevalencia cuantitativa de académicos hombres  en un 62% versus un 38% de académicas mujeres.

En este mes de agosto de 2022, el Consorcio de Universidades del Estado (CUECH) dio a conocer el diagnóstico, Tendencias de Brechas en las 18 universidades del CUECH, que detalla el estado de las relaciones de género de sus entidades, con el objetivo de evidenciar la situación, reconocerla y corregirla. El estudio -al igual que los informes del CRUCH-  confirma una sobrerrepresentación de hombres en los espacios de decisión estratégica y mayor presencia masculina en la cúspide de la carrera académica. Ejemplo de lo anterior es la conformación del cuerpo académico, con un 40% de mujeres versus un 60% de hombres.

Los datos dan cuenta que el avance en acceso a la Educación Superior no ha ido a la par de efectivos cambios culturales que permitan combatir los sesgos de género. Por lo tanto, el sistema educacional en su conjunto reproduce los estereotipos sociales establecidos y se encuentra hoy ante la oportunidad de corregir estas desigualdades y avanzar en la eliminación de la brecha de género al interior de las casas de estudio.

 

Desafíos para acortar las brechas de género

El Diagnóstico del CUECH reúne los informes de brechas de género de sus 18 integrantes, deduciendo que hay una sobrerrepresentación de hombres en los espacios de decisión estratégica y mayor presencia masculina en la cúspide de la carrera académica. Esto se explica, en parte, por los procesos de conciliación entre vida laboral y familiar, y por la prevalencia de estereotipos sexistas: en promedio el 60% del cuerpo académico está conformado por hombres, mientras que el 40% son mujeres.

Otro de los desafíos en los que es necesario seguir avanzando y así da cuenta el estudio, es la participación femenina. En los cargos de liderazgo institucional de nivel superior hay, en los últimos años, una tendencia a acortar la brecha. Actualmente la participación de mujeres es de un 45% en promedio, lo que expresa una consistencia respecto de la distribución entre ambos sexos en la estructura académica. No obstante, esta participación tiende a disminuir en los siguientes niveles en la pirámide de decisión, como es la situación en las direcciones generales, donde la participación femenina disminuye a un 34% y de un 26% cuando se trata de decanaturas.

En materia de investigación el Diagnóstico evidencia una tendencia de brechas muy significativa entre hombres y mujeres. Los primeros representan en promedio el 63,8% en la dirección de proyectos concursables, en tanto que sus pares mujeres solo alcanzan un 36,2%.

 

Acciones por la igualdad de género

Este informe diagnóstico que el CUECH da a conocer es un paso importante para identificar las principales inequidades en temas de género y seguir avanzando en encontrar caminos participativamente con todas las comunidades universitarias para generar entornos más igualitarios, sanos y democráticos dentro de sus entidades.

Bajo ese compromiso hoy las universidades estatales cuentan con iniciativas diversas:  existe personal capacitado en perspectiva de género y se impulsan acciones de formación continua en las 18 casas de estudio. Además, se han puesto en marcha estrategias de comunicación para dar a conocer las políticas, planes, protocolos y reglamentos en esta materia.

La admisión especial para estudiantes mujeres en ingeniería y estudiantes hombres en enfermería y obstetricia de la Universidad de Aysén, o el acceso por equidad de género en carreras cuya matrícula femenina es reducida de la Universidad Tecnológica Metropolitana UTEM, son otros esfuerzos que se han impulsado. Además, la Universidad de La Frontera, posee un plan piloto para potenciar la participación de mujeres científicas en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, en el desarrollo regional y en innovación tecnológica en la macrozona sur austral (Araucanía, Los Lagos, Aysén y Magallanes).

Finalmente, se destaca la implementación global en todas las universidades estatales de la norma sobre uso de nombre social de cualquier persona transgénero, haciendo eco de las realidades diversas que conviven en todas las comunidades universitarias del CUECH.

 

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