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El Estado, independiente del Gobierno de tránsito, debe ser responsable y consecuente con los principios que promueve y defiende. Entendiendo que el legislativo, según el algoritmo de Locke y Montesquieu, es uno de los tres poderes que lo constituyen, nos resulta incomprensible -casi Ionesco, por decirlo en jerga de la dramaturgia- que, en pleno debut del presente año, se dejara pasar la oportunidad de legislar en un tema tan sensible como lo es la promoción de la enseñanza de la memoria y los derechos humanos dentro de un programa de estudio de formación ciudadana. Esto ocurrió el pasado martes 05 de enero, cuando la Cámara de Diputados rechazó por falta de quorum el proyecto de ley que incluía estos contenidos en el currículum escolar.

Concebir esta idea resulta paupérrima, la abstención que llegó a 18 honorables nos recuerda la advertencia escolástica que indica que no hay peor pecado que el de la Omisión.

En temas ciudadanos y de derechos humanos, la omisión se concibe como la voluntad misma de la amnesis, el olvido intencionado que busca transgredir lo éticamente correcto para así poder instalar la acción manifiesta de la incertidumbre, y en efecto este rechazo por falta de quórum nos deja a muchos docentes preocupados por tratar de inteligir ¿qué es entonces lo que algunos entienden por formación ciudadana? Educar en ciudadanía prescindiendo de algunos ejes temáticos como derechos humanos o categorías éticas, es negar la opción del desarrollo integral de la persona, peor aún, no concebir la necesidad de construir memoria a partir de los hechos históricos o acciones cotidianas resulta hasta peligroso, pues puede avalar la impunidad y dejar abierta la posibilidad de la repetición de las violaciones a los derechos humanos.

Aprender desde la memoria es conectarse con el pasado y el presente, la enseñanza de Derechos Humanos no es solo un complemento a la formación ciudadana, es una necesidad vertebral para validarnos como sujetos racionales despojándonos de la bestialidad de la violencia, intolerancia y la ignorancia.

Nuestro país tiene compromisos pendientes con organismos internacionales en materias de derechos civiles y humanos, este triste revés da cuenta del frágil momento político que vivimos y nos advierte que no se puede construir una sociedad justa y responsable con legisladores que en omisión permanente pretenden instalar el circunstancialmente conveniente olvido.

El Consorcio de Universidades del Estado, viene trabajando en la promoción de la formación ciudadana y derechos humanos a nivel universitario, pues reconoce la necesidad de abordar la tarea pendiente y legar a la sociedad profesionales éticamente responsables y conscientes de su hacer civil y político. Las mesas técnicas en la cual participamos representantes de cada una de las universidades estatales son extensas e intensas, ha sido un trabajo arduamente sistemático, y a pesar de este triste titular: “Por falta de quórum y votos: diputados rechazan proyecto que promueve los DD.HH. en Plan de Formación Ciudadana” seguiremos trabajando, porque definitivamente a muchos nos inspira la frase cervantina:

“Y recuerda cambiar el mundo no es ni locura ni utopía, sino Justicia”

 

Felipe Vergara Lasnibat,

Académico Universidad de Playa Ancha

Representante mesa técnica de Formación Ciudadana en la Educación

Superior del Consorcio de Universidades Estatales.

 

 

 

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