Un reciente caso de sarna noruega detectado en el Hospital Regional de Antofagasta
(HRA) encendió las alertas sanitarias y activó de inmediato los protocolos epidemiológicos correspondientes. Aunque se trata de una forma poco frecuente de escabiosis, su alto nivel de contagio requiere medidas estrictas de control.
Para aclarar dudas y entregar tranquilidad a la comunidad, el infectólogo y académico del Departamento de Ciencias Médicas de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Antofagasta (UA), Dr. Francisco Salvador Sagüez, explicó en qué consiste esta enfermedad, cuáles son sus riesgos y cómo se maneja clínicamente.
La sarna noruega, también conocida como sarna costrosa o hiperqueratósica, es una manifestación grave y poco común de la escabiosis. Está causada por el mismo ácaro que produce la sarna común, denominada Sarcoptes scabiei.
“La diferencia clave está en la carga parasitaria”, explicó el especialista. Mientras una persona con sarna común puede albergar entre 10 y 15 ácaros, en la sarna noruega, debido a una respuesta inmunitaria deficiente, el parásito puede multiplicarse sin control, alcanzando miles o incluso millones de ácaros por centímetro cuadrado de piel.

Principales síntomas
A diferencia de la escabiosis habitual, esta variante presenta características particulares. Lesiones cutáneas extensas: Placas gruesas, costrosas y escamosas, especialmente en codos, rodillas, manos y pies. También puede afectar cuero cabelludo, uñas y zonas menos visibles como detrás de las orejas.
Otra característica de la infección es picazón leve o ausente: Paradójicamente, el prurito puede ser mínimo o inexistente, lo que retrasa la consulta médica y el diagnóstico.
El Dr. Salvador enfatizó que esta forma es “altísimamente contagiosa”. Mientras la sarna común requiere contacto piel con piel prolongado (más de 15 minutos), la sarna noruega puede transmitirse con un contacto mínimo e incluso a través de ropa de cama, toallas o superficies contaminadas. La enorme cantidad de ácaros presentes en la piel del paciente facilita la diseminación.
Tratamiento y pronóstico
Según el especialista, el principal riesgo de contagio para la comunidad corresponde a contactos estrechos y continuos, como familiares o funcionarios que pudieran haber estado expuestos sin saberlo. En caso de transmisión domiciliaria, lo más probable es que se desarrolle sarna común y no la forma noruega.
El tratamiento requiere una estrategia combinada, debido a la alta carga parasitaria. “Para estos casos se recomienda permetrina al 5% en crema, aplicada en todo el cuerpo y repetida según pauta médica; ivermectina oral, en dosis repetidas y cremas queratolíticas con ácido salicílico o urea, para remover las costras y permitir que el medicamento actúe correctamente”, agregó el Dr. Salvador.
“El tratamiento es efectivo cuando el diagnóstico es oportuno, como ocurrió en este
caso”, señaló el académico de la UA, Dr. Francisco Salvador.

