Cada vez que un médico solicita un examen de sangre, otros fluidos biológicos o tejido, hay un equipo de profesionales que garantiza que esa información sea confiable. La doctora Leticia Luna, bioquímica y académica de la Facultad de Farmacia UV, acaba de ser nombrada Embajadora Global de la Asociación de Diagnóstico y Medicina del Laboratorio —ADLM por sus siglas en inglés—, organización internacional que vela por mejorar los estándares de calidad de ese trabajo.
La ADLM es una de las organizaciones científicas más influyentes del mundo en el ámbito del diagnóstico y la medicina de laboratorio. De origen norteamericano, su misión se articula en torno a un eje central: la calidad de la atención en salud. Para cumplirla, conecta a los profesionales del laboratorio clínico con médicos, investigadores, reguladores y con la industria del diagnóstico in vitro —el sector que desarrolla los reactivos, equipos y tecnologías que hacen posibles los análisis clínicos—. Su programa de Embajadores Globales es la herramienta con la que la asociación extiende esa red a todas las regiones del mundo, con financiamiento propio para actividades de formación y vinculación internacional.
Embajadores Globales
La doctora Luna es una de los seis nuevos Embajadores Globales seleccionados en este período. Para Latinoamérica, junto a una colega de Colombia, será la encargada de llevar ese mandato educativo a todos los países de la región.
“Asumir este rol significa fortalecer el conocimiento y acompañar los avances tecnológicos del laboratorio clínico. Asimismo, mantener vínculos fluidos con la industria del diagnóstico y las entidades regulatorias permite que cada laboratorio, sin importar su tamaño, funcione con excelencia y entregue información confiable que se traduce en mejor atención para los pacientes”, destacó. Y añadió: “Es un orgullo representar a Chile y posicionar a la Universidad de Valparaíso en este ámbito. La UV no solo está comprometida con la educación de calidad —como lo demuestra su acreditación institucional—, sino también con llevar esa calidad al campo de la salud, desde cada una de las carreras y unidades académicas que contribuyen a ella”.
A lo largo de su trayectoria, la doctora Luna ha impulsado desde el pregrado la formación de profesionales orientados al laboratorio clínico. La Escuela de Química y Farmacia cuenta además con el Magíster en Análisis Clínico, acreditado por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), que recibe a médicos, tecnólogos médicos, bioquímicos y químicos farmacéuticos que buscan profundizar en esta área de la salud humana, y a médicos veterinarios en lo que se refiere a salud animal.
“Al postular como académica de la Universidad de Valparaíso, cuento con un alto compromiso tanto con la calidad de la atención en salud que se brinda a la población como con el rol educador que nos otorga una universidad pública”, relevó. “Asumo esta concordancia de intereses para llevar este rol formador a toda Latinoamérica”.
La doctora Luna es miembro de la Sociedad Chilena de Química Clínica y de la Confederación Latinoamericana de Bioquímica Clínica (Colabiocli), vínculos que ahora se fortalecerán desde su nueva posición.
“Este nombramiento como embajadora me permitirá fortalecer vínculos internacionales, especialmente en Latinoamérica, articulando redes con entidades profesionales y académicas vinculadas a las ciencias del laboratorio clínico”, sostuvo.
Asimismo, subrayó que su participación en sociedades científicas nacionales e internacionales “amplía estos puentes de colaboración y contribuye a posicionar la labor académica en salud, potenciando la integración del laboratorio en lo que respecta a aspectos clínicos, de gestión y regulatorios”.
El programa cuenta con el apoyo de la Fundación Wallace Coulter, institución estadounidense que lleva el nombre de un pionero del diagnóstico moderno, quien dio origen al “principio Coulter”, fundamento sobre el que operan los analizadores hematológicos automatizados que hoy se usan en laboratorios de todo el mundo.
El laboratorio clínico
¿Qué ocurre exactamente dentro de un laboratorio clínico? La doctora Luna explicó: “Se analizan muestras biológicas de diversa naturaleza —sangre, orina, entre otros materiales biológicos— mediante técnicas que van desde procedimientos simples hasta métodos moleculares de alta complejidad. El resultado de ese proceso es información clínica que el médico utiliza para diagnosticar una enfermedad, evaluar la respuesta a un tratamiento o tomar decisiones a nivel de salud pública”. Y añadió: “El profesional del laboratorio no es un mero técnico. Es un profesional que aplica el método científico para obtener información relevante. Por eso me gusta decir que lo que se cultiva son las ciencias del laboratorio”.
En ese ecosistema, el químico farmacéutico ocupa un lugar que la profesora Leticia Luna lleva años buscando visibilizar: “El químico farmacéutico tiene una posición ganada tradicionalmente en el laboratorio clínico en el país. Es un área mucho menos visualizada que el desempeño en otros campos profesionales, como la farmacia comunitaria, la farmacia asistencial o la industria farmacéutica, pero igualmente valiosa, donde este profesional aporta conocimientos analíticos, de gestión de calidad e integración con el equipo de salud para que la información se utilice en favor del paciente y de la comunidad”.
Catálogo de embajadores
En los próximos días, la ADLM publicará en su sitio web el catálogo de embajadores con sus respectivas áreas de especialización, abriendo el canal para que organizaciones, instituciones y comunidades de toda Latinoamérica puedan contactarla y solicitar su participación en actividades de formación.
Finalmente, para quienes trabajan o aspiran a trabajar en el laboratorio clínico, la doctora Leticia Luna advirtió: “Es un área maravillosa, que requiere dedicación y estudio permanente, pero genera una satisfacción profunda cuando uno ve al paciente evolucionando positivamente, cuando ve una política pública bien fundamentada o cuando un avance científico se incorpora a la labor rutinaria. Se necesitan más profesionales comprometidos, no solo en número, sino comprometidos por ser un aporte relevante a la salud del país”.

