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Fotografías para U. Estatales

Rector UFRO: “Cada recurso que se le resta a la educación pública en regiones es una oportunidad menos para las personas”

El rector de la Universidad de La Frontera, Dr. Juan Manuel Fierro Bustos, manifestó su preocupación sobre el anuncio del Gobierno de restar recursos a la educación superior en Chile. La autoridad habló también del estado de la casa de estudios a 2 años del desequilibrio económico que golpeó con dureza a la principal institución del sur de Chile.

La educación pública y estatal vista como un bien común, como un espacio de movilidad social e integración y con responsabilidad territorial. Así define el rector de la Universidad de La Frontera, Dr. Juan Manuel Fierro Bustos, su visión sobre lo que simboliza la tradicional casa de estudios en La Araucanía. Una labor que no ha estado exenta de desafíos, como el desequilibrio económico que el 2024 afectó la institución y que hoy, gracias al Plan de Ajuste comprometido con la Superintendencia de Educación Superior permite observar un proyecto educacional sólido, tan así que en el último reporte del QS World University Rankings: América Latina y el Caribe 2027, UFRO se instala en el selecto podio de las 10 mejores universidades de Chile.

Sin embargo, también hay preocupación en lo que será el futuro de la educación pública en nuestro país, considerando los ajustes al sector anunciados por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast que si bien no han sido definidos, enciende las alertas en un sector neurálgico para el desarrollo de nuestro país y de sus regiones.

  • Rector, ¿cuál cree usted que es hoy el valor de la educación pública y estatal en Chile? 

Para responder a esa pregunta me gusta recordar una idea muy sencilla de Hannah Arendt: la educación es el momento en que decidimos si amamos lo suficiente al mundo como para asumir una responsabilidad por él. En Chile, la educación pública y estatal es exactamente eso: un compromiso del Estado y de la sociedad con su propio futuro.

Para entender su valor hoy, no hay que ir a teorías complejas, sino a la historia misma de nuestro país. Pensemos en lo que significó el Estado Docente a comienzos del siglo XX, impulsado por figuras como Valentín Letelier, o en hitos como la creación de la Universidad del Estado. La educación pública ha sido el gran motor del desarrollo de Chile, la herramienta con la que miles de familias en regiones lograron que la primera generación de sus hijos ingresara a la universidad.

Hoy, ese valor se sintetiza en tres pilares fundamentales:

La educación pública es un bien común, no una mercancía. Como nos enseñó el propio Andrés Bello al fundar la Universidad de Chile, las instituciones estatales existen para servir a las necesidades de la nación y no a los vaivenes del mercado. Su valor no se mide en utilidades financieras, sino en la capacidad de formar profesionales comprometidos con su comunidad y de generar conocimiento que resuelva los problemas reales de la gente.

En segundo lugar, la universidad estatal es el lugar donde convergen jóvenes de distintas realidades sociales, de diferentes comunas de nuestra región, con vivencias e historias diversas. Es un espacio de movilidad social y de integración, donde aprendemos a convivir en la diversidad y a construir ciudadanía.

Finalmente, su valor radica en la responsabilidad con el territorio. La Universidad de La Frontera no puede pensarse aislada de La Araucanía. La educación estatal en regiones tiene la misión ética de impulsar el desarrollo local, apoyar a nuestras escuelas y liceos, y aportar soluciones concretas a los desafíos económicos, culturales y sociales de nuestra zona.

Por cierto, como lo hemos aprendido en la propia gestión institucional, para defender la educación pública no bastan los discursos; se requiere una administración responsable, rigurosa y transparente. La verdadera defensa de lo público se demuestra garantizando que las instituciones sean sostenibles, serias y estén siempre al servicio de la comunidad.

  • ¿Cómo se involucra la Universidad de La Frontera con las personas de esta región y el país? 

La vinculación de la Universidad de La Frontera con su entorno no es un concepto abstracto de extensión ni una mera declaración de principios. Para una universidad estatal y regional, la vinculación se mide en impacto tangible y respuesta concreta a las urgencias de nuestro territorio y del país.

Entendemos la universidad como una institución profundamente porosa y volcada hacia la ciudadanía en sus más diversas dimensiones:

En primer lugar, en el ámbito del bienestar y la salud pública, donde el compromiso es ético y de máxima urgencia. Para poner un ejemplo concreto e ilustrativo: según datos del Minsal de marzo de 2026, La Araucanía registraba más de 240 mil consultas de especialidad sin resolver, con tiempos de espera promedio que alcanzaban los 454 días. Frente a esta dramática realidad social y sanitaria, la universidad no puede ser una espectadora. A través de nuestros campos clínicos e infraestructura docente, asumimos una responsabilidad activa que se traduce, por ejemplo, en la reciente titulación de 55 médicos especialistas y subespecialistas.

Hablamos de profesionales altamente capacitados en áreas de alta complejidad y de vital necesidad como Oncología Médica, Neurocirugía, Cirugía General y Pediátrica, Anestesiología, Medicina Intensiva, Medicina Familiar, Psiquiatría, Traumatología y Odontología, entre otras disciplinas. En el último quinquenio, nuestros programas de postgrado han puesto al servicio de la salud pública a cerca de 260 especialistas, de los cuales alrededor del 70% ejerce en el sur de Chile. A ello se suman las miles de atenciones integrales que se entregan día a día a la comunidad a través de nuestras facultades y clínicas académicas.

En segundo lugar, en la apertura de nuestra infraestructura deportiva y la vida comunitaria. Las instalaciones de la universidad, como nuestro Gimnasio Olímpico y recintos deportivos, no son de uso exclusivo de los estudiantes; son bienes públicos orientados al desarrollo de escuelas deportivas, actividades recreativas y convenios de colaboración con los municipios de la región para fomentar hábitos de vida saludable, el deporte formativo y la integración social.

En tercer lugar, en el despliegue artístico, cultural y social. La UFRO es el principal polo de desarrollo cultural de La Araucanía. Mantenemos una programación permanente y gratuita de actividades artísticas, conciertos, exposiciones y talleres abiertos a todas las familias de la zona, entendiendo que el acceso a la cultura es un derecho fundamental y un elemento cohesionador del tejido social.

No podemos olvidar el aporte de la universidad en la ciencia, desarrollo e investigación. Un ejemplo de ellos son nuestro trabajo en envejecimiento saludable, medicina personalizada, biomarcadores moleculares y nuevas terapias contra el cáncer. Al mismo tiempo, respondemos con fuerza a las urgencias de la sostenibilidad y la productividad mediante el desarrollo de ciencia aplicada en cambio climático, biodiversidad, transición energética y seguridad alimentaria. Como agente generador de desarrollo, a través de nuestras facultades como Ciencias Agropecuarias y Medioambiente trabajamos convenios con diversas instituciones en el ámbito silvoagroecuario y gestión de recursos. Mientras, nuestra Facultad de Ingeniería y Ciencias se posicionó en el Global Ranking of Academic Subjects (GRAS) 2026 por su calidad e impacto de la investigación desarrollada, impacto que va en directo beneficio del territorio.

A la par trabajamos también en políticas públicas basadas en innovación social y metodológica puesta al servicio de las decisiones complejas del país y la articulación territorial, como lo fue la Estrategia Regional de Desarrollo realizada junto al GORE. 

En síntesis, la Universidad de La Frontera se involucra abriendo sus puertas y poniendo su capacidad técnica, científica y humana allí donde la ciudadanía más lo requiere: en las salas de espera de los hospitales públicos, en la promoción de una vida sana y deportiva y en los espacios culturales de la región.

  • ¿Cuánto afectaría a estas capacidades de vinculación de la Universidad de la Frontera la disminución de los recursos que el Estado le asigna anualmente? 

Una disminución en los recursos que el Estado asigna a la universidad pública no es un problema de cifras ni de planillas presupuestarias; es un impacto que golpea directamente la calidad de vida de las familias de La Araucanía.

Como universidad pública asumimos con profundo compromiso social cada nuevo desafío que el país nos demanda, desde abordar la crisis de salud mental hasta responder a las urgencias territoriales más complejas. Sin embargo, la gran paradoja del sistema es que al mismo tiempo que el Estado nos exige asumir mayores responsabilidades éticas y sociales, debemos hacerlo sosteniéndonos sobre la misma base de recursos. Exigirle más al sistema estatal sin fortalecer su financiamiento permanente termina tensionando la gestión y exigiendo esfuerzos monumentales a nuestras comunidades. Para ser sostenibles en el tiempo, las demandas de Estado deben ir acompañadas de una política de financiamiento a la altura de esos compromisos.

Cuando los recursos estatales se reducen, quienes sufren las consecuencias son las personas de nuestra región. Pensemos, por ejemplo, en un vecino de Temuco, Angol o Carahue que lleva meses esperando una atención médica. Detrás de nuestra labor en salud hay historias humanas: si la universidad cuenta con menos financiamiento, se resiente nuestra capacidad para seguir formando a esos oncólogos, cirujanos o médicos familiares que tanta falta hacen en nuestros hospitales públicos, postergando la posibilidad real de darles una atención oportuna a miles de pacientes.

Lo mismo ocurre con los espacios que abrimos a la comunidad. Cuando apoyamos la formación deportiva de niños y jóvenes o las actividades de nuestras escuelas deportivas, no lo hacemos con afán de lucro, sino cobrando valores simbólicos e ínfimos para asegurar que cualquier familia de la región pueda acceder a infraestructura de alto nivel. Si el Estado retrocede en su aporte, se pone en riesgo esa posibilidad de brindar alternativas accesibles de deporte, cultura y desarrollo para nuestros jóvenes y adultos mayores.

Al final del día, la universidad estatal no existe para sí misma, existe para su gente. Cada recurso que se le resta a la educación pública en regiones es una oportunidad menos para las personas, para que un joven estudie en su propia tierra, para que un paciente sea atendido por un especialista o para que una comunidad tenga un espacio donde encontrarse. 

  • Dada la crisis que sufrió la universidad en 2024, algunas personas podrían decir que los recursos en el sector público pueden ser malgastados, ¿qué le diría a la comunidad regional al respecto? 

Entiendo perfectamente la aprensión y lo primero que debo decir con absoluta franqueza es que la comunidad tiene todo el derecho a exigir cuentas y a cuidar cada peso que es de todos los chilenos. La crisis de 2024 fue un golpe durísimo, un momento de profunda inflexión que nos obligó a mirarnos de frente y a asumir que la autonomía universitaria es inseparable de una responsabilidad ética y administrativa impecable.

Ordenar la casa no está resultando una abstracción teórica; significó tomar decisiones difíciles. Ese costo nos duele y nos compromete aún más a no repetir jamás los errores del pasado reciente.

Como gobierno universitario, asumimos este liderazgo con la convicción de sanar la institución. Hoy podemos mirar a la comunidad a los ojos y decir que estamos cumpliendo celosamente con cada uno de los compromisos asumidos ante la Superintendencia de Educación Superior en nuestro Plan de Ajuste. Esa ha sido nuestra carta de navegación rigurosa.

Hoy empezamos a ver los frutos de ese esfuerzo colectivo: logramos ordenar la casa, recuperar el equilibrio financiero y, lo más importante, lo hicimos sin ceder ni un milímetro en la excelencia académica que nos posiciona como la universidad líder del sur de Chile.

  • ¿Cuál es la realidad actual de la Universidad de La Frontera? 

La realidad actual de la Universidad de La Frontera es la de una institución de educación superior con un quehacer cuya excelencia contribuye a un liderazgo que transforma y a un estilo institucional que habiendo enfrentado con sabiduría y rigor sus momentos más complejos, hoy se proyecta de pie, ordenada y con indicadores concretos que demuestran su vigencia y liderazgo en el sur de Chile.

Superado el periodo de turbulencia y con nuestras cuentas equilibradas, la solidez del proyecto universitario se evidencia en el trabajo diario de sus aulas, laboratorios y en su impacto territorial. La UFRO no se ha detenido; al contrario, ha ratificado su vocación de vanguardia científica y su profundo compromiso social. Un ejemplo de cómo ha evolucionado la gestión de la Universidad de La Frontera, es su posicionamiento constante en rankings internacionales como el QS 2027 que ubicó a la UFRO dentro de las 10 mejores universidades de Chile, lo que demuestra cómo el trabajo diario de académicos, profesionales y estudiantes se traduce en transferencia de conocimiento y valor concreto para la región.

Para dimensionarlo en cifras concretas del último año: solo en 2025, nuestros investigadores e investigadoras se adjudicaron 48 proyectos Fondecyt, inyectando más de seis mil millones de pesos al desarrollo científico y tecnológico de La Araucanía y del país. En materia de innovación y transferencia de conocimiento, logramos el registro de siete patentes concedidas, demostrando que desde el sur generamos ciencia con valor agregado para Chile y el mundo.

Ese rigor académico va de la mano con un despliegue territorial sin precedentes. En Vinculación con el Medio, durante 2025 desarrollamos 394 iniciativas colaborativas de la mano con 322 instituciones y organizaciones de la sociedad civil, alcanzando a más de 106 mil personas.

Por lo tanto, la realidad actual de la Universidad de La Frontera es la de una universidad pública viva, financieramente responsable, que no solo mantuvo su estándar de calidad en tiempos de ajuste, sino que sigue siendo la principal fuerza transformadora, científica y social de nuestra región.

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