La Universidad Arturo Prat (UNAP) realizó la última sesión de la Honorable Junta Directiva, instancia que puso término a un ciclo de 40 años de administración y conducción institucional iniciado el 14 de agosto de 1986, y que este 17 de abril de 2026 dio paso a la constitución del primer Consejo Superior Universitario, nuevo órgano de gobierno que inaugura una etapa de modernización y mayor participación en la estructura universitaria.
Durante la jornada se abordaron los principales desafíos de la casa de estudios, en el cierre de funciones de la Junta Directiva, que estuvo integrada por ocho miembros: César Espíndola Arellano y Nelson Merino Moncada, en representación de la Presidencia de la República; Rosa Rojo de la Rivera, Álvaro Oyarzún Lillo y Raúl Zúñiga Arriaza, en representación del estamento académico; Carlos Merino y Marcos Gómez Barrera, como representantes de la comunidad con una distinguida trayectoria regional.

El presidente de la Junta Directiva desde 2024, César Espíndola Ariano, destacó que, como organismo, trabajaron en la búsqueda de acuerdos para tomar decisiones que orientaran un mejor futuro para la universidad. “Me tocó la responsabilidad de encauzar la discusión y de lograr los acuerdos. Si bien siempre existen visiones muy distintas desde el sector productivo, el sector académico y la política pública, en cada sesión pudimos llegar a consensos, acuerdos que buscan ponderar siempre el crecimiento de la universidad y, con ello, el bienestar de la comunidad universitaria. Ese ha sido un ejercicio interesante, ya que hemos recorrido los diferentes ámbitos de la gestión universitaria a través de esas decisiones”.

Por su parte, Rosa Rojo de la Rivera, vicepresidenta de la Junta Directiva y representante del estamento académico, señaló que cuenta con una larga trayectoria, con tres períodos consecutivos como integrante de este estamento, destacando siempre el rol de la universidad y de la mujer en la comunidad universitaria. “Estuve un período con el rector Soto y dos con el rector Alberto Martínez. Por eso creo que, como mujeres, es necesario que estemos en la Junta Directiva, ya que tenemos una mirada distinta. Además, he sido una mujer con una trayectoria extensa, no solo de permanencia, sino también de aporte. Mi experiencia abarca todos los estamentos de la universidad, lo que me permite contribuir con una perspectiva valiosa como mujer en la dirección institucional”.
Nuevo modelo de gobernanza
Con el término de esta etapa, la UNAP inicia formalmente la transición hacia un nuevo modelo de gobernanza mediante la instalación del Consejo Superior Universitario, definido como un órgano moderno, amplio y de carácter triestamental. Este consejo estará conformado por nueve directores, con representación de distintos sectores de la vida universitaria y del Estado.

Del total de integrantes, tres fueron designados por la Presidencia de la República: Tadashi Takaoka Caqueo, César Espíndola Arellano y Mirna Bräuning Wistuba. Otros cuatro fueron elegidos por la comunidad Universitaria: Nelson Merino Moncada y Michelle Espinoza Lobos, como representantes del Estamento Académico, Ana Sandoval Durán, de la sede Victoria, como representante del Estamento Administrativo y Máximo Sierralta Soto, en representación del estamento estudiantil. Catalina Cortes Cortes, nombrada por el Consejo Universitario a partir de una terna propuesta por el Gobierno Regional de Tarapacá. Y Nuestro Rector, Alberto Martínez Quezada, quien integra el Consejo por derecho propio.

El rector de la UNAP, Alberto Martínez Quezada, definió este hito como un momento histórico para la universidad. “Se constituye el Consejo Superior, un consejo compuesto de manera triestamental, que definirá el futuro de nuestra universidad. Estamos felices y contentos, porque estamos iniciando una nueva etapa en nuestra institución. Este nuevo órgano tendrá la misión de guiar la gobernanza de la UNAP en los próximos años, velando por su desarrollo institucional y su alineación con los intereses y desafíos de los territorios”.
El Consejo Superior Universitario tendrá como objetivo principal asegurar la conducción estratégica, el resguardo patrimonial y la correcta gobernanza de la Universidad Arturo Prat, velando por su desarrollo institucional y su alineación con el interés público. Asimismo, será el órgano responsable de aprobar los estatutos de la universidad y sus modificaciones, el Plan de Desarrollo Institucional y las principales políticas financieras y presupuestarias, supervisando periódicamente su correcta ejecución.
De esta manera, la gobernanza de la UNAP quedará estructurada a través de sus órganos superiores: el Consejo Superior, el rector o rectora y el Consejo Universitario, consolidando un sistema de gobierno orientado al fortalecimiento institucional y a una participación más representativa de los distintos estamentos universitarios.
Consejo Superior delinean los desafíos de la gobernanza universitaria en la UNAP
Representantes del Estado, del Gobierno Regional, del mundo académico, estudiantil y de la comunidad universitaria comparten sus visiones sobre el rol, las responsabilidades y los desafíos del recién constituido Consejo Superior de la Universidad Arturo Prat, destacando la conducción estratégica, la triestamentalidad y el compromiso con el desarrollo territorial y el futuro institucional.

“Es un momento crítico para las universidades, en el cual debemos redefinir nuestro rol en un entorno incierto y marcado por la llegada de la inteligencia artificial. La responsabilidad principal no es solo asegurar el funcionamiento operativo, sino también planificar el futuro para maximizar el impacto positivo en nuestros estudiantes. Asumo este desafío con honor y confío en que el equipo de la UNAP logrará un impacto significativo en la comunidad”.

“Estamos felices de representar al Gobierno Regional en esta instancia histórica para la Universidad Arturo Prat, y también para el desarrollo de la Región de Tarapacá, porque entendemos que la academia y la universidad regional son una parte fundamental de nuestro crecimiento territorial. Queremos gobernar desde los territorios, con una mirada integrada, construyendo para el bien común de cada una y cada uno de los tarapaqueños, así como del país en su conjunto”.

“Estuve los últimos tres años y medio en la Junta Directiva. Ingresé a la universidad en el año 2020 y considero que, en estos últimos seis años, la institución ha avanzado significativamente. Aún queda mucho por construir, y es muy importante que mi labor contribuya a esta transición, permitiendo transmitir todos los aprendizajes del cuerpo colegiado anterior. En este nuevo órgano colegiado espero poder aportar y representar la visión, así como la proyección que tiene la comunidad académica”.

“Es un honor representar a los estudiantes de la Universidad Arturo Prat, ya que, por primera vez en la historia, presenciamos la constitución del Consejo Superior, un órgano colegiado con carácter triestamental. Esto nos hace sentir parte activa de la comunidad universitaria. Por ello, es un orgullo poder representar, por primera vez, al estamento estudiantil, otorgándole voz y voto dentro de un órgano colegiado tan relevante como el que sustenta la estructura de cogobierno de nuestra universidad”.

“Es una gran responsabilidad representar a todo el estamento administrativo, especialmente siendo alguien que ha trabajado siempre en la sede Victoria. Es un orgullo participar en esta instancia triestamental e histórica, como ya se ha mencionado, e integrarnos desde una sede que, si bien está geográficamente alejada de la Casa Central, se encuentra muy cercana en términos de lineamientos y políticas institucionales. Los desafíos apuntan a seguir avanzando como la universidad pública que somos, manteniendo además una fuerte conexión con el territorio”.











